El mantenimiento de instalaciones y equipos es esencial para la actividad de cualquier empresa, pero el trabajo de quienes lo hacen implica enfrentarse a múltiples riesgos laborales. Si bien el objetivo final es garantizar el buen funcionamiento y la seguridad del entorno, no podemos olvidar que el personal de mantenimiento está expuesto a situaciones que requieren formación, atención constante y medidas preventivas muy específicas. Hoy, en Novagés, analizamos los riesgos laborales del personal de mantenimiento

¿Cuáles son los riesgos laborales del personal de mantenimiento?

La variedad de tareas de mantenimiento hace que los riesgos sean diversos. Pueden ir desde cortes y golpes derivados del uso de herramientas, hasta lesiones por movimientos repetitivos o cargas mal levantadas.

Además, hay peligros asociados a la electricidad, la exposición a sustancias químicas, condiciones de ventilación insuficientes, ruido, temperaturas extremas, caídas de altura o accidentes relacionados con espacios confinados.

Incluso intervenciones aparentemente sencillas pueden convertirse en situaciones imprevistas si no se siguen los protocolos adecuados.

Por ejemplo, durante reparaciones en maquinaria pesada no solo existe el riesgo de atrapamiento, sino también de intoxicación si hay sustancias volátiles o residuos peligrosos.

Por otro lado, el personal sanitario de mantenimiento, además, puede exponerse a contactos biológicos al manipular residuos o participar en la limpieza de salas técnicas. La transversalidad del trabajo de mantenimiento implica riesgos físicos, químicos, biológicos, mecánicos, ergonómicos y psicosociales.

Las claves de la prevención en mantenimiento

Como es habitual, la clave está en la prevención activa y en no dejar nada al azar.

Planificar las tareas de mantenimiento es fundamental: antes de cualquier intervención, es necesario evaluar los riesgos y asegurarse de que los protocolos sean claros y accesibles.

Además, la información sobre cada equipo, máquina y herramienta debe estar disponible para todo el personal implicado, nunca depender de la improvisación.

A su vez, el uso de equipos de protección apropiados (EPI), como cascos, guantes, gafas, mascarillas, arneses y calzado de seguridad, es básico, pero no suficiente.

El verdadero salto de calidad llega con los programas de mantenimiento preventivo, donde se revisa y supervisa periódicamente el estado de las instalaciones, identificando posibles fallos antes de que se conviertan en incidentes.

Además, la formación continua y la especialización son esenciales: los trabajos más complejos deben ser realizados exclusivamente por profesionales capacitados, siguiendo normativas específicas como las estándares UNE-EN 15628 de cualificación.

El factor humano y la cultura de seguridad

No todo es cuestión de herramientas y procedimientos. La prevención pasa también por fomentar una cultura de seguridad en la empresa, en la que la comunicación sea constante y transparente.

Está demostrado que los entornos donde todos los trabajadores participan en la identificación de peligros y la mejora de procedimientos son los más seguros.

Por tanto, si se generan planes de alerta y simulacros, si se revisa periódicamente la ergonomía de las tareas y se atienden las necesidades del equipo, el riesgo de lesiones se reduce notablemente.

Además, no hay que olvidar los riesgos psicosociales: la presión por resolver averías urgentes, el estrés y la fatiga pueden incrementar la probabilidad de accidentes.

Como siempre, cuidar la organización del trabajo, los tiempos de descanso y la formación en gestión emocional resulta clave para cuidar la salud integral del personal de mantenimiento.

Riesgos laborales del personal de mantenimiento: una responsabilidad compartida

El trabajo de mantenimiento no termina cuando la máquina vuelve a funcionar. La verdadera prevención implica registrar las actuaciones, compartir la información entre departamentos y mantener actualizados los protocolos de detección de riesgos.

Así, invertir en equipos más eficientes, en detectores, en sistemas automáticos y en formación continua, es invertir en el bienestar de todos.

Las empresas que apuestan por la prevención de riesgos laborales del personal de mantenimiento, la formación y la mejora constante son las que llevan la delantera.