En trabajos con riesgos especiales, el recurso preventivo ayuda a vigilar que las medidas de seguridad se aplican durante la actividad real.

No es una figura decorativa ni una solución para cubrir expedientes. Su presencia tiene sentido cuando una tarea exige control directo, porque el riesgo puede agravarse durante la ejecución.

En Novagés trabajamos esta figura desde la prevención técnica, la formación y la organización preventiva. Nuestro objetivo es que cada empresa sepa cuándo debe designarla, qué funciones cumple y qué errores debe evitar.

Qué es un recurso preventivo

Un recurso preventivo es una persona designada o asignada para comprobar que se cumplen las medidas preventivas previstas en una actividad concreta.

Su papel no sustituye a la evaluación de riesgos, al plan de prevención ni a la formación de los trabajadores. Actúa como apoyo presencial cuando el trabajo requiere una vigilancia especial.

Su función principal es observar la tarea y detectar desviaciones antes de que generen un problema. Para hacerlo bien, debe conocer el procedimiento, los riesgos y las medidas que deben aplicarse.

La designación solo tiene sentido si está vinculada a una actividad concreta. Nombrar a alguien de forma genérica no garantiza una vigilancia eficaz.

Cuándo es obligatorio el recurso preventivo

La presencia de esta figura puede ser necesaria cuando los riesgos puedan verse agravados por la concurrencia de operaciones, cuando se realicen actividades peligrosas o cuando lo requiera la Inspección de Trabajo.

También es habitual en determinados trabajos de construcción, espacios confinados, trabajos en altura, operaciones con riesgo eléctrico o tareas donde la coordinación entre personas y empresas resulta crítica.

La obligación debe analizarse caso por caso, no por costumbre. La empresa debe revisar la evaluación de riesgos, la planificación preventiva y la forma real en la que se ejecuta el trabajo.

El marco de referencia está en el artículo 32 bis de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que regula la presencia de esta figura en determinados supuestos.

Qué funciones tiene durante el trabajo

El recurso preventivo debe vigilar que las medidas preventivas se cumplen mientras se desarrolla la actividad para la que ha sido designado.

Puede comprobar el uso de protecciones colectivas e individuales, verificar que se respeta el procedimiento, observar interferencias entre trabajos y comunicar situaciones inseguras.

No está para hacer el trabajo de los demás, sino para controlar que se trabaja de forma segura. Si detecta una desviación, debe actuar conforme al procedimiento previsto por la empresa.

Su valor está en la presencia activa. Si la persona designada no está en el momento crítico o no sabe qué debe vigilar, la medida pierde eficacia.

Qué no debe hacer esta figura

El recurso preventivo no sustituye a la organización preventiva de la empresa. Tampoco convierte en segura una tarea mal planificada.

Si no hay evaluación, instrucciones claras, formación adecuada o medidas suficientes, la presencia de esta figura no corrige por sí sola esas carencias.

Uno de los errores más frecuentes es usarla como solución universal. Su designación debe responder a un riesgo concreto y a una necesidad real de vigilancia.

Desde nuestro servicio de Prevención Técnica ayudamos a las empresas a revisar estos escenarios y a ordenar la planificación preventiva antes de ejecutar trabajos con riesgo especial.

Formación y capacidad necesaria

La persona designada debe contar con formación suficiente en prevención de riesgos laborales. También debe conocer la actividad que va a supervisar.

No basta con tener un curso genérico si después no se entiende el procedimiento, los equipos, los riesgos o las medidas que deben comprobarse.

La formación debe permitir detectar incumplimientos y comunicar incidencias con criterio. Esta parte es esencial para evitar una falsa sensación de seguridad.

En Novagés acompañamos a las empresas mediante formación en PRL adaptada a puestos, sectores y actividades concretas.

Cómo integrarlo en la empresa

Antes de iniciar un trabajo con riesgos especiales, conviene definir si hace falta presencia preventiva. Después hay que concretar quién la asume, cuándo debe estar presente y a quién debe informar.

También es importante coordinar esta figura con mandos intermedios, encargados, trabajadores y empresas concurrentes. La comunicación evita duplicidades y reduce decisiones improvisadas.

La designación debe ser clara, documentada y útil para la tarea concreta. Si queda como una frase genérica en un documento, aporta poco valor preventivo.

En Novagés ayudamos a las empresas a integrar esta figura dentro de su gestión preventiva. Así se mejora la seguridad en trabajos donde el control directo puede marcar la diferencia.