Los riesgos laborales de los trabajos en solitario deben evaluarse teniendo en cuenta algo más que la tarea realizada. Una incidencia que sería asumible con compañeros cerca puede agravarse cuando nadie puede detectar lo ocurrido o prestar ayuda con rapidez.
En Novagés ayudamos a las empresas a identificar estas situaciones y a integrarlas dentro de la evaluación de riesgos y de la planificación preventiva.
Riesgos laborales de los trabajos en solitario
Un trabajador aislado no tiene por qué pasar toda su jornada completamente solo. El aislamiento puede producirse durante determinadas tareas, desplazamientos, turnos o franjas horarias.
Puede ocurrir en mantenimiento, limpieza, vigilancia, asistencia domiciliaria o trabajos realizados en instalaciones alejadas. También puede aparecer de forma puntual dentro de actividades que normalmente se desarrollan en equipo.
Lo importante es valorar qué ocurriría si esa persona necesitase ayuda y no pudiera solicitarla por sí misma.
Por eso, la prevención debe analizar tanto la tarea como las condiciones reales en las que se ejecuta.
Qué riesgos pueden agravarse
Los riesgos laborales de los trabajos en solitario no siempre proceden del aislamiento en sí. En muchos casos, el problema es que el aislamiento aumenta las consecuencias de riesgos que ya existen.
Una caída, una indisposición, un atrapamiento o un contacto eléctrico pueden resultar más graves si nadie detecta rápidamente lo sucedido.
También influyen la distancia, la cobertura disponible, el acceso al lugar y el tiempo necesario para prestar asistencia. La capacidad real de localizar y ayudar al trabajador debe formar parte de la evaluación.
Además, puede haber tareas que, por sus características, no deban realizarse sin vigilancia o apoyo de otras personas.
Cómo evaluar a un trabajador aislado
La evaluación debe comenzar identificando cuándo existe realmente aislamiento. Después hay que estudiar la actividad, los riesgos asociados y las condiciones del entorno.
El artículo 16 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar los riesgos teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad, los puestos existentes y las personas que deban desempeñarlos.
En un trabajo aislado conviene valorar la probabilidad de accidente, sus posibles consecuencias, la comunicación disponible y la facilidad de acceso al lugar.
No basta con saber que una persona trabaja sola: hay que analizar qué puede suceder durante ese periodo de aislamiento.
En Novagés realizamos evaluaciones de riesgos y prevención técnica adaptadas a las condiciones concretas de cada empresa.
Comunicación, supervisión y sistemas de alerta
Cuando la evaluación permite desarrollar la tarea en solitario, la organización debe establecer cómo mantener contacto con el trabajador.
Según el nivel de riesgo, pueden definirse llamadas periódicas, sistemas de comprobación o dispositivos capaces de emitir una alarma.
Los riesgos laborales de los trabajos en solitario no se resuelven simplemente entregando un teléfono o un dispositivo de aviso. También debe existir un procedimiento claro para responder cuando se produce una alerta o falta una comunicación prevista.
Hay que definir quién recibe el aviso, cómo se localiza al trabajador y qué actuación debe ponerse en marcha.
Cuándo no debería realizarse una tarea en solitario
La evaluación puede determinar que determinadas operaciones requieren la presencia de otra persona, vigilancia específica o supervisión directa.
Esto cobra especial importancia cuando un accidente podría impedir al trabajador pedir ayuda o cuando la tarea presenta riesgos de consecuencias graves.
La mejor medida preventiva puede ser impedir que determinadas tareas se realicen de manera aislada.
No existe una solución única para todos los puestos. La decisión debe apoyarse en los riesgos reales, las condiciones del lugar y las posibilidades de intervención ante una emergencia.
Riesgos laborales de los trabajos en solitario, cómo prepararse
Analizar los riesgos laborales de los trabajos en solitario implica prever también qué sucederá si algo falla.
La empresa debe tener claro cómo detectar una incidencia, quién responde, cómo acceder al lugar y cuándo es necesario movilizar medios externos.
Estos procedimientos deben estar coordinados con las medidas de emergencia de la organización. La respuesta no puede improvisarse cuando el trabajador deja de contestar.
En Novagés también trabajamos en planes de emergencia, procedimientos preventivos, formación y simulacros adaptados a las necesidades de cada organización.
Evaluar correctamente el trabajo aislado supone estudiar la tarea, el entorno, las comunicaciones y la capacidad real de prestar asistencia. A partir de ese análisis puede determinarse si una actividad puede realizarse en solitario y bajo qué condiciones.
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