Aunque no se hable tanto de ello como sería deseable, la realidad es que el estrés y la depresión son problemas de salud mental que afectan a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, pocos son conscientes de la magnitud de su impacto en la salud ocupacional. Por eso, hoy en Novagés hablamos sobre estrés y depresión laboral como grandes problemas de la sociedad actual.

Estrés y depresión laboral: dos problemas que necesitan solución urgente

Según las estadísticas más recientes, el estrés y la depresión son responsables de una cantidad significativa de muertes en el trabajo en todo el mundo. De hecho, se estima que estos trastornos mentales pueden ser responsables de más muertes laborales que las caídas o los choques.

En Estados Unidos, por ejemplo, se calcula que cada año se pierden más de 120,000 vidas laborales debido al estrés y depresión laboral. Esto es significativamente mayor que las 38,000 muertes laborales relacionadas con lesiones y accidentes en el mismo período de tiempo.

Pero no solo allí son ya un gran problema, sino que en zonas como el Reino Unido, se asocia el estrés laboral con más de la mitad de los días perdidos debido a enfermedades laborales. Traducido en cifras, esto supone un coste anual de aproximadamente 6,5 mil millones de libras esterlinas.

Por su parte, en Japón, el «karoshi» o «muerte por exceso de trabajo», es un fenómeno común debido a la presión laboral y el estrés.

A qué pueden deberse estos problemas

Las causas del estrés y depresión laboral pueden variar desde la sobrecarga de trabajo y la falta de autonomía hasta el acoso laboral y la inseguridad laboral.

De este modo, los trabajadores que sufren de estos trastornos mentales pueden experimentar una variedad de síntomas. Entre ellos suelen presentarse fatiga, ansiedad, irritabilidad y cambios de humor, lo que puede afectar su capacidad para realizar sus tareas diarias y aumentar el riesgo de accidentes laborales.

Además, tanto el estrés como la depresión asociada al trabajo pueden tener un efecto negativo en la salud física de una persona. Así, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas de salud crónicos. Todo ello se traduce en un mayor riesgo de muerte laboral, especialmente para aquellos que trabajan bajo alta presión o en puestos peligrosos.

En definitiva, es imprescindible apostar por la prevención y la vigilancia de los problemas de salud mental, también en el trabajo.