La pandemia del coronavirus sacudió con fuerza la sociedad, tal y como la conocíamos antes de 2020. Sin embargo, tras mucho tiempo, parece que muchos aspectos vuelven a la normalidad. Entre ellos, el fin de las mascarillas en centros sanitarios y farmacias, que parece acercarnos un poquito más a la situación prepandémica. Hablamos de ello en Novagés.
Fin de las mascarillas en centros sanitarios y farmacias
El pasado martes 4 de julio, el Consejo de Ministros aprobó el fin de las mascarillas en centros sanitarios y farmacias. La medida se extiende también a los centros socio sanitarios.
En esta fecha, se declaró también el fin de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus en España. Una medida muy estudiada que entró en vigor al día siguiente, 5 de julio, tras la publicación oficial en el BOE.
Sin embargo, la retirada de la obligatoriedad de la mascarilla no implica que no se siga recomendando su uso. Especialmente si tenemos en cuenta que los centros sanitarios y farmacias son lugares frecuentados por personas enfermas, algunas de ellas con un estado de salud delicado.
Por eso, la recomendación del uso de la mascarilla se extiende también a zonas de quirófanos, espacios hospitalarios con pacientes inmunodeprimidos o en estado crítico, UCIs, zonas de enfermos respiratorios y cualquier entorno donde haya personas vulnerables.
Lo mismo sucede con las residencias de personas mayores y/o discapacitadas, ambos colectivos especialmente vulnerables.
Esta medida, se suma a las tomadas en numerosos ámbitos, como es el sector del transporte público. En ese caso, las mascarillas obligatorias se retiraron el pasado mes de febrero. También se levantó la obligatoriedad en ópticas, ortopedias y centros de prótesis auditivas.
No obstante, el sentido común debería seguir imperando para proteger a los ciudadanos frente a posibles contagios. Sobre todo en entornos con personas y enfermos especialmente vulnerables.
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