El golpe de calor es un accidente laboral grave y creciente en España, especialmente durante los meses de verano y en el contexto de olas de calor cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático. Este riesgo afecta principalmente a trabajadores expuestos a altas temperaturas, como quienes desempeñan su labor al aire libre o en entornos industriales sin climatización adecuada. Hoy, en Novagés, hablamos del golpe de calor como accidente laboral.
Golpe de calor como accidente laboral
En los últimos años, los accidentes laborales por calor han aumentado de forma significativa. En 2023, se registró un incremento del 24% en este tipo de accidentes respecto al año anterior, con 199 accidentes laborales con baja por insolación y 105 por temperaturas extremas.
Los datos oficiales indican que en los últimos cinco años se han producido 619 bajas laborales y 9 fallecimientos por golpes de calor en el trabajo.
El verano de 2024, por ejemplo, fue el tercero más cálido desde que hay registros, con cuatro olas de calor y 24 días bajo esta situación, resultando en 222 bajas laborales y tres muertes.
Sin embargo, sindicatos y expertos advierten que existe una infradeclaración de estos accidentes, por lo que la magnitud real del problema podría ser aún mayor.
Factores de riesgo y consecuencias
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo es incapaz de regular su temperatura interna debido a una exposición prolongada a altas temperaturas. Esto puede provocar daños graves en órganos vitales e incluso la muerte.
Los trabajadores más vulnerables son aquellos con condiciones precarias, quienes realizan tareas físicas intensas o carecen de medidas de protección adecuadas.
Prevención y legislación
La legislación laboral española reconoce el golpe de calor como accidente laboral y obliga a las empresas a evaluar y prevenir estos riesgos.
El Real Decreto-ley 4/2023 establece medidas específicas ante altas temperaturas, incluyendo la interrupción de la actividad cuando la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) declare alerta naranja, y la obligación de aplicar protocolos de prevención y protección.
Entre las acciones recomendadas se encuentra la adaptación de los horarios laborales para evitar las horas de mayor calor. También proporcionar agua y zonas de sombra o descanso, formar a los trabajadores sobre los síntomas y la actuación ante un golpe de calor y facilitarles ropa adecuada y equipos de protección.
Los sindicatos insisten en la necesidad de cumplir y reforzar estos protocolos, así como de mejorar la notificación y el reconocimiento de los accidentes por calor en el ámbito laboral.
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