La frase “lo importante es bajar con vida” resume perfectamente la prevención en las cubiertas. Instalar equipos de climatización, mantener antenas, limpiar canalones o arreglar goteras son tareas esenciales, pero conllevan una exposición al riesgo de caída de alto impacto. Los riesgos laborales de trabajos en cubiertas se sitúan, año tras año, entre las causas de accidente más graves en el ámbito laboral.

La seguridad en altura no se limita a ponerse un arnés; implica una planificación meticulosa, identificar las amenazas invisibles y tener la formación adecuada para no confiar en superficies que parecen estables, pero no lo son.

Hablamos de ello en nuestro blog de Novagés.

Riesgos laborales de trabajos en cubiertas

La caída es, sin duda, el riesgo principal y el que más nos debe ocupar. Sin embargo, no es un riesgo único, sino que se ramifica en varias situaciones críticas.

Por un lado, la caída por el borde o acceso inseguro. Este es el riesgo más obvio y el más fácil de prevenir. La caída desde el perímetro o al acceder a la cubierta (mediante escaleras de mano o escalas fijas sin protección) es la causa de muchos accidentes.

Para prevenirlo, hay que priorizar siempre las protecciones colectivas (barandillas, redes) sobre las individuales. Si hay que usar escaleras de mano, deben estar en perfecto estado, superar la altura de desembarco y estar firmemente ancladas.

Por otro lado, la caída por rotura de la superficie, en cubiertas frágiles. Muchos accidentes ocurren cuando el trabajador pisa una zona de la cubierta que no tiene resistencia suficiente.

Esto es especialmente peligroso en claraboyas y tragaluces. Estos elementos, hechos de material ligero para dejar pasar la luz, se deterioran con el tiempo y pueden romperse al ser pisados, incluso si están cubiertos de suciedad y son difíciles de identificar.

Por otro lado, las cubiertas con materiales ligeros, como paneles degradados o placas de fibrocemento, pueden desfondarse por el peso de una persona, equipos o materiales.

Por eso, antes de empezar, hay que recopilar toda la información del edificio sobre la resistencia de la cubierta. Cuando haya traslúcidos o huecos, deben estar debidamente señalizados y cubiertos con protecciones rígidas o pasarelas que permitan el tránsito seguro sobre ellos.

También están las caídas por deslizamiento. Una cubierta puede ser un entorno hostil.

La presencia de polvo, suciedad, agua, hielo o, incluso, aceites y derrames de equipos de climatización, hace que la superficie sea resbaladiza. Además, si la cubierta tiene pendiente, el riesgo se multiplica.

Para prevenir este tipo de caídas, es imprescindible utilizar calzado con suela antideslizante y asegurarse de que la cubierta está limpia y seca antes de iniciar la jornada.

Otros riesgos laborales de trabajos en cubiertas relevantes

Además de la caída, trabajar en altura expone al personal a una serie de peligros colaterales.

En primer lugar, el riesgo climático. El sol directo y las altas temperaturas en verano pueden causar golpes de calor, mareos y desvanecimientos. El viento fuerte o la lluvia obligan a suspender la tarea de forma inmediata. La meteorología nunca debe subestimarse.

En segundo lugar, la caída de objetos. Las herramientas, equipos o materiales depositados sin sujeción pueden deslizarse por la pendiente o ser arrastrados por el viento, poniendo en grave peligro a las personas y bienes en el suelo.

Por último, los riesgos eléctricos. La proximidad a líneas de alta tensión, antenas o equipos eléctricos instalados en la cubierta (como paneles solares o aparatos de climatización) requiere que se respeten estrictamente las distancias de seguridad.

Medidas clave para prevenir accidentes en trabajos en cubiertas

La prevención empieza desde la planificación. Antes de subir a la cubierta, es básico recopilar información sobre el tipo de superficie, su resistencia, los accesos disponibles y los riesgos específicos del entorno.

Algunas recomendaciones imprescindibles son:

  • Nunca trabajar solo en una cubierta. El apoyo de un compañero puede ser vital ante cualquier incidente.

  • Prohibido pisar claraboyas, tragaluces o paneles frágiles sin protecciones específicas.

  • Instalar sistemas anticaídas como líneas de vida, barandillas y puntos de anclaje.

  • Utilizar siempre equipos de protección individual adecuados: arnés anticaídas, casco, calzado de seguridad y guantes.

  • Revisar el estado de la cubierta antes de acceder, evitando zonas húmedas, deterioradas o inclinaciones excesivas.

  • Controlar el peso de personas y materiales en cada punto, para no sobrecargar la estructura.

  • Definir procedimientos claros de acceso y salida, utilizando medios seguros como andamios o plataformas elevadoras en lugar de escaleras portátiles cuando sea posible.

  • Vigilar la previsión meteorológica y posponer la actividad si existen condiciones adversas.

Los riesgos laborales de trabajos en cubiertas exigen atención constante, responsabilidad y compromiso. La combinación de planificación, formación y uso correcto de los equipos es la clave para evitar accidentes.

Cada trabajador que sube a una cubierta debe tener la seguridad de que, al terminar su jornada, volverá a casa sano y salvo. Porque la prevención, cuando se aplica de forma real, no solo salva vidas: también construye confianza y profesionalidad en el sector.