La salmonelosis es una de las principales infecciones alimentarias en España. Se da especialmente durante los meses de verano. En ese momento, las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias en los alimentos y aumentan el riesgo de brotes en el ámbito hostelero. España es el país europeo con más casos de salmonelosis, con más de 12.000 diagnósticos en 2023, una cifra muy superior a la de otros países del entorno. Los alimentos más implicados en los brotes suelen ser huevos, leche, carnes de ave y ternera, productos básicos en la restauración española. Hoy, en Novagés, hablamos sobre salmonelosis y otras infecciones alimentarias en verano y cómo prevenirlas.
Salmonelosis y otras infecciones alimentarias en verano
El calor estival incrementa la incidencia de brotes alimentarios, con alrededor de 500 episodios anuales en España según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.
Además de la salmonelosis, otras infecciones frecuentes en verano son la listeriosis, la campilobacteriosis y la intoxicación por estafilococos. Todas ellas están asociadas a una manipulación o conservación inadecuada de los alimentos en ambientes cálidos.
La salmonelosis es una infección intestinal causada por bacterias del géneroSalmonella, presentes principalmente en alimentos de origen animal como huevos, carnes crudas o poco cocinadas, y productos lácteos. La infección suele causar diarrea, fiebre, dolor abdominal y vómitos.
Factores de riesgo en hostelería
En el sector hostelero, el riesgo de salmonelosis y otras infecciones aumenta por factores como la conservación deficiente de alimentos perecederos. También influye una manipulación incorrecta de productos crudos y la falta de higiene en utensilios, superficies y manos.
A su vez, puede influir la ruptura de la cadena de frío durante el transporte o almacenamiento o la preparación de grandes cantidades de comida con antelación y exposición prolongada a temperatura ambiente.
Prevención en el ámbito hostelero
A su vez, es importante cocinar completamente los productos de origen animal, especialmente huevos y carnes.
Es primordial evitar el consumo de huevos crudos o poco cocinados y utilizar ovoproductos pasteurizados en preparaciones como mayonesas o salsas.
Además, hay que extremar la higiene en la manipulación de alimentos, lavando frecuentemente manos, utensilios y superficies, separando los alimentos crudos de los cocinados para evitar contaminaciones cruzadas.
Por otro lado, es vital no dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente por periodos prolongados y refrigerarlos lo antes posible.
Finalmente, no podemos olvidar que hay que seguir las alertas y recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ante posibles brotes o productos contaminados.
El cumplimiento estricto de estas medidas es fundamental en hostelería para prevenir brotes de salmonelosis y otras infecciones alimentarias, protegiendo tanto a los clientes como a la reputación del establecimiento.
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