La sarna como enfermedad profesional es una realidad menos conocida pero de gran relevancia en el ámbito de la salud laboral en España.

Aunque a menudo se asocia con la falta de higiene o condiciones de vida precarias, esta infestación cutánea puede ser un riesgo significativo para ciertos trabajadores.

Reconocerla como una enfermedad profesional es crucial para la protección de la salud de los empleados y para la correcta gestión de los riesgos en el entorno laboral.

Hablamos de ello en nuestro blog de Novagés.

Sarna como enfermedad profesional en España

La sarna, también conocida como escabiosis, es una infestación causada por un ácaro microscópico (Sarcoptes scabiei) que se introduce en la piel, provocando una picazón intensa y una erupción. Su contagio se produce por contacto directo y prolongado piel con piel, o a través de ropa, toallas o ropa de cama infectadas.

En el entorno laboral, es más frecuente en residencias, hospitales, centros penitenciarios y servicios sociales, por el contacto estrecho entre personas y el ambiente cerrado.

¿Está dentro del cuadro de enfermedades profesionales?

Sí. Según el Real Decreto 1299/2006, la escabiosis está incluida en el Grupo 3 del cuadro de enfermedades profesionales, siempre que exista un nexo causal con el entorno laboral.

Eso implica: si un trabajador se contagia en el trabajo (como en una residencia con brote persistente), puede llegar a reconocerse como enfermedad profesional.

Casos reales en España

En la cárcel de Picassent (Valencia), un funcionario contagiado en el trabajo logró que un juez reconozca su sarna como enfermedad profesional; fue la segunda sentencia así lograda en el centro.

Por su parte, en Asturias, la sarna es la enfermedad profesional más común entre sanitarios y personal de servicios sociales.

En Alhaurín de la Torre, un brote en una residencia ha afectado a residentes y empleados. Los sindicatos exigen que se reconozca la sarna como enfermedad profesional y que los afectados soliciten la baja y cambio de contingencia.

Finalmente, en Covelo (Galicia), un brote en una residencia activó protocolos epidemiológicos para controlar la situación sin que, por suerte, haya resultado en bajas laborales importantes.

Prevención y actuación: el rol de la empresa y el trabajador

Prevenir la sarna en el lugar de trabajo es un desafío que requiere un enfoque proactivo por parte de la empresa y los empleados.

Las medidas clave incluyen la formación y concienciación. Informar a los trabajadores sobre los riesgos y los síntomas de la sarna para una detección temprana.

También llevar una higiene estricta, implementando protocolos de higiene personal y de las instalaciones, especialmente en centros con alto riesgo.

Por otro lado, el uso de EPI, obligando al uso de equipos de protección individual (EPI) como guantes de un solo uso en las tareas de cuidado.

Finalmente, fomentar una cultura de comunicación abierta para que los trabajadores notifiquen cualquier sospecha de brote.

En caso de un diagnóstico positivo, es fundamental actuar con rapidez. El trabajador debe ser retirado temporalmente de su puesto y recibir tratamiento médico inmediato. Paralelamente, la empresa debe notificar el caso y tomar medidas de desinfección en el entorno laboral para evitar un brote.