Durante el primer semestre de 2025, la siniestralidad laboral en España presentó cifras que invitan a la reflexión y a la acción. Según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo, se registraron un total de 363 muertes por accidentes laborales, tres más que en el mismo periodo del año anterior, un ligero aumento que genera preocupación entre los agentes sociales y organismos de prevención. Hoy, en Novagés, analizamos las cifras de siniestralidad laboral en el primer semestre de 2025 en España.

Siniestralidad laboral en el primer semestre de 2025 en España

El balance del primer semestre de 2025 muestra un panorama mixto. Aunque se ha registrado una ligera reducción en el número total de accidentes con baja respecto al año anterior, la cifra de accidentes mortales ha repuntado, un dato que ha encendido las alarmas en el sector de la seguridad y salud laboral.

Específicamente, 363 trabajadores han perdido la vida en accidentes laborales hasta junio, lo que subraya que la prevención debe ser una prioridad absoluta y no un simple trámite.

Un aspecto alarmante de estas estadísticas es el aumento de los accidentes no traumáticos, como infartos y derrames cerebrales, que se han convertido en la principal causa de muerte en el trabajo.

Estos incidentes están a menudo relacionados con factores psicosociales, como el estrés, la carga de trabajo excesiva y la falta de conciliación, lo que demuestra que los riesgos laborales van más allá de los peligros físicos evidentes.

Sectores y factores de riesgo

La siniestralidad laboral en el primer semestre de 2025 en España no afecta a todos los sectores por igual.

Los datos provisionales indican que la construcción, la agricultura y la industria siguen siendo los sectores con mayor índice de riesgo. Sin embargo, el sector servicios, debido a su gran volumen de trabajadores, concentró el mayor número total de accidentes con baja.

Además, se mantiene una clara disparidad de género en los datos. Los hombres continúan sufriendo una cantidad desproporcionada de accidentes mortales, en gran parte debido a su mayor presencia en sectores de alto riesgo.

Sin embargo, las mujeres también enfrentan riesgos específicos, especialmente en lo que respecta a los riesgos psicosociales y las enfermedades profesionales asociadas a sus roles.

Regiones clave en España

La Comunidad Valenciana registró 44 fallecimientos, tres más que en 2024 —36 en jornada, 8 in?itinere; 39 asalariados, 5 autónomos—. Además, de los 363 fallecidos totales en España, las causas más frecuentes fueron infartos y derrames (126), caídas (49), tráfico (39) y atrapamientos o amputaciones (39).

En Madrid, la situación es aún más grave: bajan los accidentes, pero suben los muertos, debido en parte a patologías no traumáticas —infartos, golpes de calor— y el envejecimiento de la plantilla.

En Castilla y León, y concretamente en Palencia, el sector construcción vivió un aumento del 200?% en accidentes mortales. A eso se suma un incremento del 50?% en graves en agrario, construcción y servicios, y un 10?% más de leves in?itinere. CCOO alerta de la necesitad urgente de planes de prevención eficaz.

El camino a seguir: prevención y concienciación

Ante este panorama, la respuesta debe ser clara y contundente: la prevención de riesgos laborales no es solo una obligación legal, sino un compromiso ético. Es fundamental que empresas, empleados y autoridades refuercen la cultura de seguridad. Esto implica invertir en formación continua, en la implementación de medidas efectivas y en la correcta evaluación y gestión de todos los riesgos, incluidos los psicosociales.

Los sindicatos y las organizaciones empresariales han hecho un llamamiento a la colaboración para garantizar entornos de trabajo seguros.

La siniestralidad laboral en el primer semestre de 2025 en España es un recordatorio de que la seguridad no se puede dar por sentada. Solo a través de un esfuerzo conjunto y un compromiso firme, podremos reducir las cifras de accidentes y asegurar que cada trabajador regrese a su hogar sano y salvo al final de la jornada.