El dolor crónico en el entorno laboral es una problemática creciente que afecta significativamente la calidad de vida de los trabajadores y la productividad de las empresas. Se estima que en España, aproximadamente el 30,5% de las mujeres y el 21,3% de los hombres padecen dolor crónico, siendo las enfermedades musculoesqueléticas, como la lumbalgia, las más comunes. Hoy, en Novagés, hablamos sobre el dolor crónico en el trabajo y todos los problemas que conlleva.

Dolor crónico en el trabajo

El dolor crónico es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su presencia en el ámbito laboral representa un desafío significativo tanto para los trabajadores como para las empresas.

A diferencia del dolor agudo, que es una señal de alarma temporal, el dolor crónico persiste durante meses o incluso años, interfiriendo drásticamente en la capacidad de una persona para realizar sus tareas diarias y profesionales.

En el contexto laboral, el dolor crónico no solo impacta la productividad y el bienestar individual, sino que también tiene implicaciones económicas y sociales.

El dolor crónico en el trabajo se refiere a cualquier tipo de dolor persistente (generalmente definido como dolor que dura más de tres a seis meses) que se experimenta durante la jornada laboral, o que se causa o agrava por las actividades laborales.

Formas de manifestarse

En dolor crónico en el entorno laboral, puede manifestarse de diferentes formas.

Por un lado, el dolor musculoesquelético es el más común. Afecta a la espalda (lumbalgia, cervicalgia), cuello, hombros, muñecas (síndrome del túnel carpiano), rodillas y otras articulaciones. A menudo se asocia con movimientos repetitivos, posturas forzadas, levantamiento de cargas o sedentarismo prolongado.

Por otro lado, las neuropatías se muestran como un dolor causado por daño o disfunción nerviosa, que puede ser resultado de compresión o lesión en el lugar de trabajo.

También son frecuentes las cefaleas crónicas. Es decir, migrañas o dolores de cabeza tensionales que pueden ser desencadenados o exacerbados por el estrés laboral, la fatiga visual o la mala ergonomía.

Finalmente, enfermedades como la fibromialgia o la artritis, cuyas exacerbaciones pueden verse influenciadas por el entorno o las exigencias laborales.

Factores que pueden contribuir a su aparición o empeoramiento

Diversos factores, tanto físicos como psicosociales, pueden contribuir al desarrollo o la exacerbación del dolor crónico en el trabajo.

Entre ellos, están los factores físicos, como posturas forzadas o estáticas prolongadas. Mantener una misma posición durante horas (sentado, de pie, agachado).

Al mismo tiempo, los movimientos repetitivos, como las tareas que implican la repetición constante de los mismos movimientos.

También los sobreesfuerzos y levantamiento de cargas, especialmente si se realiza de forma incorrecta.

A su vez, la exposición a vibraciones de herramientas o maquinaria y un diseño ergonómico deficiente, con equipos o mobiliario que no se ajustan a las características físicas del trabajador.

A nivel psicosocial, el estrés laboral, la falta de control sobre el trabajo y presiones de tiempo, junto a un ambiente laboral negativo, la insatisfacción laboral o el burnoutpueden desencadenar el dolor crónico en el trabajo.