El mes de agosto es el mes por excelencia para disfrutar de las vacaciones en nuestro país. De hecho, las vacaciones son un período esperado por muchos, un momento para desconectar, relajarse y disfrutar de nuevas experiencias. Sin embargo, es curioso (y frustrante) que a menudo enfermamos justo cuando comenzamos nuestro merecido descanso. A este fenómeno se le ha denominado “síndrome del ocio” o “síndrome del sábado”. Pero, ¿por qué sucede esto? Hablamos sobre ello en nuestro blog de Novagés.
¿Qué es el síndrome del ocio?
Durante la rutina diaria, nuestro cuerpo se acostumbra a ciertos horarios y niveles de actividad.
Sin embargo, cuando llegan las vacaciones, cambiamos drásticamente este ritmo: dormimos hasta tarde, alteramos nuestros horarios de comida y podemos ser más sedentarios o, por el contrario, más activos.
Estos cambios repentinos pueden estresar al organismo, haciendo que sea más vulnerable a enfermedades.
Por otro lado, durante períodos de estrés intenso, como puede ser la conclusión de un proyecto importante en el trabajo, nuestro cuerpo libera hormonas que suprimen temporalmente algunas funciones del sistema inmunológico.
Una vez que el período de estrés termina (como al comenzar las vacaciones), las defensas del cuerpo pueden bajar temporalmente, dejándonos expuestos a infecciones.
Al mismo tiempo, viajar a nuevos lugares implica exponerse a un conjunto diferente de gérmenes y bacterias a los que nuestro sistema inmunológico no está acostumbrado.
Esto puede resultar en enfermedades comunes de viajeros, como la diarrea del viajero o los resfriados.
Además, en vacaciones solemos ser más indulgentes con nuestra dieta, consumiendo alimentos que normalmente no comeríamos. También el aumento en el consumo de alcohol puede afectar nuestro sistema inmunológico y desequilibrar nuestra flora intestinal.
Y, aunque parezca contradictorio, en vacaciones podemos descansar menos que en el día a día. Ya sea por trasnochar, realizar actividades exhaustivas o simplemente por la alteración de nuestra rutina de sueño, la falta de descanso adecuado puede debilitar nuestras defensas.
Finalmente, el cambio brusco de un clima a otro puede afectar a nuestro organismo. La exposición a temperaturas extremas o diferentes niveles de humedad pueden ser factores desencadenantes de enfermedades.
Por todo ello, debemos seguir cuidándonos en vacaciones y volver completamente descansados, y sanos, al trabajo.
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