Desde agosto de 2023, la formación sobre diisocianatos es obligatoria para determinados usos profesionales e industriales. La exigencia afecta a sustancias o mezclas cuya concentración conjunta de diisocianatos sea igual o superior al 0,1 % en peso.

Por qué es importante la formación sobre diisocianatos obligatoria

Estos compuestos están presentes en numerosos productos de poliuretano utilizados en construcción, automoción, aislamiento, pintura, mantenimiento e industria. Por ello, muchas empresas deben comprobar tanto la composición de los productos como la capacitación de las personas que los utilizan.

¿Qué son los diisocianatos y qué riesgos presentan?

Los diisocianatos son sustancias químicas empleadas para fabricar espumas, adhesivos, selladores, pinturas, barnices y recubrimientos de poliuretano. La exposición puede producirse durante la mezcla, aplicación, pulverización, limpieza o manipulación de productos que aún no han curado.

Las principales vías de entrada son la inhalación y el contacto con la piel. Entre sus efectos más relevantes se encuentran la sensibilización respiratoria y cutánea. Una persona sensibilizada puede reaccionar después ante concentraciones muy bajas.

La primera medida es identificar si el producto contiene estas sustancias. Para ello, deben revisarse la etiqueta y la ficha de datos de seguridad. En determinadas mezclas también puede aparecer la indicación EUH204: «Contiene isocianatos. Puede provocar una reacción alérgica».

¿Cuándo es obligatoria la formación?

La restricción establecida por el Reglamento REACH se aplica al uso industrial o profesional de productos con una concentración total de diisocianatos igual o superior al 0,1 % en peso.

En estos casos, la empresa o la persona trabajadora autónoma debe garantizar que quienes manipulan el producto, o supervisan su utilización, han completado satisfactoriamente la formación sobre diisocianatos antes de comenzar la actividad.

La formación debe renovarse, como mínimo, cada cinco años. Además, la empresa debe conservar la documentación que permita acreditar el cumplimiento del requisito.

Esta capacitación específica no sustituye a la evaluación de riesgos químicos ni a la formación preventiva vinculada al puesto. Ambas obligaciones deben integrarse para que las medidas respondan al producto, al proceso y a la exposición real.

Tres niveles según el tipo de utilización

El contenido formativo no es idéntico para todos los trabajos. La normativa establece tres niveles que deben adaptarse al uso previsto y a la posible exposición.

Formación general

Es el nivel básico para todos los usos industriales y profesionales afectados. Incluye peligrosidad, efectos para la salud, vías de exposición, higiene personal, equipos de protección y actuación ante incidentes.

Formación intermedia

Se requiere en determinados trabajos con mayor posibilidad de exposición. Puede afectar, entre otros, a tareas de mantenimiento, aplicaciones abiertas, manipulación de mezclas calientes o limpieza de equipos.

Formación avanzada

Está destinada a situaciones especialmente exigentes, como algunas aplicaciones mediante pulverización fuera de cabina o trabajos que generan una exposición más compleja.

El nivel necesario debe decidirse según la tarea concreta, no solo por el nombre comercial del producto. La ficha de datos de seguridad, el procedimiento de trabajo y la evaluación preventiva ayudan a determinarlo.

Medidas preventivas además de la formación

Recibir la formación no elimina el riesgo. La empresa debe aplicar la jerarquía preventiva y reducir la exposición mediante medidas técnicas, organizativas y personales.

Siempre que sea viable, conviene sustituir el producto por otro menos peligroso. También deben revisarse la ventilación, los sistemas de extracción, el cerramiento de procesos y los métodos de aplicación.

Los procedimientos deben evitar salpicaduras, aerosoles y contactos innecesarios. La limpieza, el mantenimiento y la gestión de derrames también necesitan instrucciones claras. Para ampliar esta parte, puede consultarse nuestro contenido sobre almacenamiento seguro de productos químicos.

Los equipos de protección individual son la última barrera, no la única medida. Su elección debe basarse en la evaluación de riesgos, la ficha de seguridad y las condiciones reales de uso.

¿Cómo puede ayudar Novagés?

En Novagés ayudamos a las empresas a identificar sus necesidades preventivas y a organizar una formación adecuada a los riesgos de cada actividad.

La formación sobre diisocianatos debe estar conectada con la evaluación del puesto, los procedimientos, las medidas de control y el seguimiento preventivo. De este modo, no se limita a cumplir un requisito documental, sino que contribuye a reducir la exposición.

Cuando una empresa utiliza espumas, adhesivos, selladores, pinturas o recubrimientos de poliuretano, conviene revisar sus productos y tareas. Nuestro equipo puede orientar cada caso desde el área de formación en PRL y adaptar la intervención a las necesidades del centro de trabajo.