El modelo mixto ha llegado para quedarse en nuestras oficinas. Sin embargo, esta flexibilidad esconde desafíos que muchas empresas aún no saben gestionar correctamente. Identificar los riesgos psicosociales por trabajo híbrido es hoy la prioridad de cualquier departamento de recursos humanos y prevención.

No se trata solo de tecnología, sino de cómo se siente el trabajador en este nuevo entorno. Hablamos de ello en Novagés, expertos en prevención de riesgos laborales.

Riesgos psicosociales por trabajo híbrido: el peligro de la «doble presencia» y la desconexión

Uno de los problemas más frecuentes es la dificultad para separar la vida personal de la profesional. Por lo tanto, el trabajador puede sentir que nunca termina su jornada laboral. Esta sensación de disponibilidad permanente genera un estrés crónico que afecta directamente al rendimiento.

Además, la falta de contacto físico diario puede derivar en un sentimiento de aislamiento social. Aunque las videollamadas ayudan, no sustituyen la interacción espontánea del café o los pasillos. Como consecuencia, el compromiso con la cultura de la empresa tiende a debilitarse si no existen estrategias de cohesión claras.

La tecnofatiga y la sobrecarga informativa

El entorno híbrido depende exclusivamente de herramientas digitales. No obstante, el exceso de reuniones virtuales y la avalancha de mensajes de chat provocan lo que conocemos como fatiga digital. Por este motivo, el cerebro se agota más rápido al intentar procesar señales comunicativas a través de una pantalla.

Del mismo modo, la gestión del tiempo se vuelve caótica si no hay pautas establecidas. Muchos empleados sienten que deben demostrar que están trabajando mediante una hiperconectividad constante. Esta necesidad de «presencialismo digital» es uno de los riesgos psicosociales por trabajo híbrido más dañinos actualmente.

Checklist de prevención para empresas

Para mitigar estos impactos, es fundamental actuar desde la prevención técnica y organizativa. En este sentido, en Novagés recomendamos integrar estos puntos en la evaluación de riesgos:

  1. Protocolo de desconexión: Define horarios claros en los que no se deben enviar correos ni mensajes.

  2. Fomento del apoyo social: Programa jornadas presenciales centradas en el equipo, no solo en la operativa.

  3. Formación en gestión del tiempo: Enseña a tu plantilla a priorizar tareas en entornos remotos.

  4. Evaluación psicosocial específica: No utilices métodos antiguos; adapta tus encuestas a la realidad del teletrabajo.

  5. Liderazgo por objetivos: Cambia el control horario por la confianza y los resultados medibles.

El papel de la vigilancia de la salud

Por último, no debemos olvidar que la salud mental requiere un seguimiento constante. Por ejemplo, los cambios de humor o el cansancio excesivo son señales de alerta tempranas. Por consiguiente, contar con un servicio de prevención experto permite detectar estos síntomas antes de que se conviertan en bajas laborales.