Todos los trabajadores se exponen a diario a diferentes riesgos en su lugar de trabajo. Sin embargo, existen trabajadores especialmente sensibles a éstos. Hoy en Novagés hablamos de este colectivo.

Qué son los trabajadores especialmente sensibles

Según el artículo 25 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de riesgos laborales, se denominan trabajadores especialmente sensibles a aquellos que por sus características propias o su estado biológico, así como sus posibles discapacidades personales, son especialmente sensibles a los riesgos derivados del desempeño de su trabajo.

Dichas características son, por tanto, factores a tener en cuenta a la hora de evaluar los posibles riesgos a los que se expone el trabajador. Se deberá también atender a sus necesidades específicas, adoptando las medidas pertinentes para que se garantice su seguridad y protección personal.

De este modo, los trabajadores especialmente sensibles tienen derecho a que se les realice una evaluación específica de acorde a sus necesidades, ocupándole únicamente en puestos que no conlleven riesgo para ellos.

Quién debe comunicar esta situación

Existen diferentes maneras de comunicar la existencia de trabajadores especialmente sensibles en un entorno laboral.

Por un lado, puede ser el propio trabajador quien lo comunique al servicio de prevención de riesgos laborales. También puede comunicarlo al departamento de Recursos Humanos o al Servicio Médico de la empresa.

Por otro lado, puede ser precisamente el Servicio Médico quien lo comunique a la empresa. Esto suele suceder durante la realización de los reconocimientos médicos periódicos.

Finalmente, pueden ser los Servicios de Prevención quienes detecten la sensibilidad de determinados trabajadores. Puede suceder al realizarse las evaluaciones rutinarias de riesgos o bien por comunicación del propio trabajador o de sus compañeros de trabajo.

Cómo se procede en estos casos

Una vez detectada la presencia de un posible trabajador especialmente sensible, deben realizarse una serie de actuaciones.

En primer lugar, se realizará un estudio personalizado del caso que concierne. En caso necesario, se adaptará el puesto de trabajo al trabajador, o bien se estudiará su reubicación temporal o definitiva a otra colocación que no suponga riesgos para él. También pueden limitarse sus tareas, eliminando aquellas que puedan ser consideradas de riesgo.

Finalmente, si se considera necesario, puede valorarse una baja por riesgo laboral.