Hace pocos días que entramos en la primavera, una época del año en la que los campos y ciudades se llenan de flores. Un hecho que, aunque bonito, para muchos viene asociado a las alergias primaverales. Sin embargo, existen otro tipo de alergias no asociadas a la floración, como son las alergias de origen laboral, de las que hablamos hoy en Novagés.

Qué son las alergias de origen laboral

Las alergias de origen laboral son reacciones de hipersensibilidad del sistema inmunológico frente a determinados agentes presentes en el entorno de trabajo, ya sean de naturales o sintéticos. Pueden darse por contacto, inhalación o ingesta de alérgenos.

Un problema muy extendido

Al contrario de lo que pueda parecer, las alergias de origen laboral son las enfermedades derivadas del trabajo más frecuentes. De hecho, solo en España se estima que cada año aparecen unos 10.000 casos nuevos de este tipo de alergia. Sin embargo, únicamente se declaran en torno al 2% de los mismos.

A nivel mundial, según la WAO (Asociación Mundial de la Alergia), las alergias laborales se han convertido en un problema de salud pública a nivel mundial. En las últimas décadas, la avanzada industrialización, unida a factores ambientales y el estilo de vida han favorecido su proliferación.

Si nos vamos a datos absolutos de alergias (laborales y no laborales), en nuestro país podría haber alrededor de 10 millones de personas con algún tipo de alergia. Es, por tanto, un problema de salud que no habría que tomar a la ligera.

Tipos de alérgenos que pueden causar las alergias de origen laboral

Son muchos los agentes o alérgenos que pueden desencadenar una alergia en el entorno laboral.

Alérgenos aerotransportados

Entre ellos destacan los ácaros del polvo, el polen, los hongos y mohos y el contacto con animales (debido las proteínas presentes en su saliva, caspa y fluidos).

Sustancias químicas

Con una incidencia cada vez más acusada debido a la elevada presencia de productos químicos en todos los ámbitos diarios. Pueden provocar problemas a nivel cutáneo, como erupciones, dermatitis, dermatosis, picor, enrojecimiento, eczemas o urticaria. También son causantes de problemas respiratorios, como asma, rinitis, bronquitis y problemas con las mucosas, como conjuntivitis o alergia ocular.

Otros síntomas más frecuentes

Además de los citados anteriormente, existe una serie de síntomas que pueden ayudar a detectar una posible alergia laboral.

Por ejemplo, es frecuente que se presenten síntomas a nivel digestivo, como son diarreas, vómitos o dolor abdominal. También pueden aparecer problemas hematológicos, como la anemia, leucopenia y la trombocitopenia. Finalmente, los estornudos, secreción nasal, dolores de cabeza y el malestar general pueden ser también indicativos de una alergia de origen laboral.

Prevención de las alergias de origen laboral

La prevención de alergias laborales puede ser una medida altamente efectiva. Para ello, debe reducirse lo máximo posible la exposición a sustancias sensibilizantes, bien dotando a los trabajadores de los EPI necesarios, bien modificando las condiciones ambientales.

También es imprescindible facilitar a los trabajadores una correcta formación sobre las sustancias que manejan a diario, cómo manipularlas de manera segura y los riesgos que entrañan para la salud.

Por último, recordar que la prevención precoz de posibles alergias de origen laboral es fundamental para la buena salud de los trabajadores.