Cuando hablamos de accidentes laborales, a la mayoría nos viene a la mente los accidentes acontecidos en el sector de la construcción,  el de la industria y el de la agricultura, ya que desgraciadamente son los que mayor repercusión mediática tienen por la gravedad de sus consecuencias. De hecho, los accidentes laborales más frecuentes provienen de esos sectores y donde más fallecimientos se registran en nuestro país.

Esto se debe en gran medida a la peligrosidad de la maquinaria y herramientas que emplean en el desarrollo de su actividad. Entre los accidentes más graves destacan por su frecuencia las amputaciones de miembros producidas por aplastamiento o atrapamiento en las máquinas.

Pero además, también se producen caídas desde andamiaje (de diversa gravedad), cortes, quemaduras y heridas durante la manipulación de la herramienta de trabajo.

Sin embargo, debido a la gran ocupación del sector servicios en España, es el sector que a día de hoy más accidentes laborales registra. Caídas en el entorno laboral y lesiones por un uso indebido de los materiales, por sobreesfuerzos o por malas posturas durante la realización de la actividad son los más frecuentes.

Aunque con menor siniestralidad laboral, los trabajos desempeñados en las oficinas también registran accidentes laborales.  Aquí son las caídas, los resbalones y los golpes con el mobiliario y las herramientas de trabajo los que más incidencias provocan.

También se registran en las oficinas accidentes más graves, pero menos frecuentes, como son accidentes producidos por la manipulación de elementos eléctricos y caídas por escaleras, ambos con consecuencias más severas que los otros incidentes.

En los últimos años están proliferando otro tipo de accidentes laborales, menos conocidos tradicionalmente en nuestro país.

Por un lado, cada vez más se presentan casos de trabajadores con molestias musculares y lesiones que perduran en el tiempo por una mala higiene postural, sobre todo en el ámbito de las oficinas. Para evitarlo, es importante que dispongan de mobiliario ergonómico y elementos de trabajo que les faciliten desarrollar su actividad de modo cómodo y seguro.

Por ejemplo, sillas regulables en altura, reposapiés, almohadillas para apoyar la muñeca, monitores regulables en altura y posición, son algunas de las medidas más sencillas que pueden prevenir este tipo de dolencias.

Por otro lado, los trabajadores son sometidos a diario a una gran presión laboral para que consigan mejores resultados productivos. El cumplimiento de los requerimientos de los empresarios, sumados a la vorágine de la vida cotidiana, hacen que el estrés, el nerviosismo y la ansiedad aparezcan en los trabajadores.

Los accidentes laborales más frecuentes, además de daños psicológicos, provocan a la larga daños físicos en los trabajadores, desencadenando problemas digestivos, cardiovasculares e incluso motores. Además, reducen las capacidades intelectuales y el rendimiento de los trabajadores.

Aunque sus consecuencias pueden no parecer tan evidentes como las físicas producidas en otro tipo de siniestros, estos riesgos laborales han aumentando tanto en los últimos años que han conseguido alcanzar la segunda causa de baja laboral en nuestro país.

Por último, no podemos olvidarnos de los accidentes in itinere, que son los que se producen durante el desplazamiento entre el domicilio del trabajador y su lugar de trabajo, ya que también son más habituales de lo que podría pensarse y afectan a todos los sectores.

Ya hemos visto cuáles son los accidentes laborales más frecuentes, accidentes que se pueden evitar con una correcta formación en Prevención de Riesgos Laborales, que impartimos en Novages para todos los sectores. Contacte con nosotros y le informaremos sin compromiso.