Las nuevas tecnologías ofrecen numerosas ventajas en la vida diaria, tanto a nivel personal como laboral. Entre otras ventajas, permite a muchos trabajadores realizar su labor sin necesidad de estar presencialmente en el centro de trabajo. Sin embargo, la posibilidad de manteneros constantemente conectados supone un problema para muchos trabajadores y empresarios, que no disciernen los límites entre el tiempo de trabajo y el de descanso. Con esa finalidad se creó el derecho a la desconexión digital, que explicamos hoy en Novagés.

Qué es la desconexión digital

En diciembre de 2018 entró en vigor la Ley Orgánica 3/2018 de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales. Entre otras cuestiones, en su artículo 88 refleja el derecho de los trabajadores a la desconexión digital en el ámbito laboral.

Este artículo defiende el derecho de todos los trabajadores a que se respete su tiempo de descanso, ya sea ordinario, por un permiso o por vacaciones, además de su intimidad personal y laboral. En definitiva, que cuando se termine la jornada laboral establecida, los trabajadores tienen derecho a disfrutar de su vida personal y familiar, favoreciendo la conciliación laboral.

Lógicamente, previamente la empresa y el trabajador deben establecer los horarios y condiciones de trabajo. De este modo, se podrá separar claramente el tiempo de trabajo y el de descanso.

Desconexión digital en tiempos de teletrabajo

En un escenario de trabajo normal puede ser relativamente sencillo conseguir desconectar. Sin embargo, las circunstancias actuales por el coronavirus hacen que muchos trabajadores realicen su trabajo desde casa.

Es aquí cuando el derecho a la desconexión digital se complica, ya que los horarios de trabajo suelen flexibilizarse y extenderse.

¿Qué pasa con las vacaciones?

Este mismo problema se repite en el descanso vacacional, en el que casi un 40% de las personas son incapaces de desconectar del trabajo.

A menudo los trabajadores dejan tareas pendientes que les dificultan desvincularse de su trabajo. En muchos casos, sienten la obligación moral de estar disponibles para resolver los incidentes que puedan surgir o para ayudar a finalizar lo que no pudieron hacer anteriormente.

Lo recomendable en estos casos es delegar en alguien capacitado para realizar los trabajos pendientes.

Problemas de no desconectar

La desconexión digital es actualmente un derecho, aunque más bien debería tratarse como una obligación. El hecho de no desconectar trae consecuencias negativas para los trabajadores. Entre ellas se encuentra el estrés, ansiedad, depresión, fatiga, problemas de sueño, etc.

Beneficios de desconectar

Por otro lado, la desconexión digital es beneficiosa para trabajadores y para la empresa. Los trabajadores se encuentran motivados y más relajados, rindiendo mejor. Además, reducen sus niveles de tensión y estrés, logrando la deseada conciliación laboral.

Esto redunda en una mayor productividad, en mejora de la imagen que proyecta la empresa a sus trabajadores y también reduce el absentismo laboral.

Por todo esto, es primordial que las empresas traten el asunto de manera seria y responsable, priorizando el bienestar de sus empleados. Asimismo, se espera que los convenios colectivos poco a poco vayan integrando estas políticas protectoras en sus textos.

Finalmente, deberán tenerse en cuenta las condiciones de cada puesto de trabajo, dado que algunos de ellos necesitan por naturaleza estar más tiempo conectados.