Estamos inmersos en plena segunda ola de calor de este verano. Además de las molestias habituales de las altas temperaturas, supone un riesgo para la salud de los trabajadores. Por eso, hoy en Novagés hacemos un repaso de los efectos laborales de la ola de calor en nuestro país.

Los efectos laborales de la ola de calor

Aunque la barrera entre las estaciones del año es cada vez más tenue y borrosa, el verano sigue siendo la época más calurosa del calendario. Para muchas personas, es más fácil adaptarse al frío que al calor y esto conlleva consecuencias para la salud.

En nuestro país, según el Instituto de Salud Carlos III, solamente la semana pasada se contabilizaron unas 510 muertes asociadas a la ola de calor. Aunque muchas de ellas se asocian a personas mayores con patologías previas, el calor también es mortal para los trabajadores.

De hecho, solo en la Comunidad de Madrid se han registrado dos fallecimientos por golpes de calor en los últimos días. El primero de ellos fue un trabajador del servicio municipal de limpieza, que sufrió un golpe de calor que le hizo desplomarse en plena calle. Fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón, aunque no pudo hacerse nada por su vida.

El segundo fallecido fue un operario de una fábrica de Móstoles, que sufrió un golpe de calor en una nave. Sus compañeros estiman que la nave alcanzó una temperatura de unos 46ºC, hecho que propició que el trabajador fallecido registrase una temperatura corporal de 42,9ºC.

Según sus compañeros, detectaron que no respondía de manera coherente a las preguntas o comentarios que le hacían. Poco después se desmayó y comenzó a convulsionar. Aunque el SUMMA lo estabilizó, el estado crítico en el que se encontraba le impidió sobrevivir.

Prevención y medidas en el puesto de trabajo

Si bien no podemos controlar el clima, sí que es posible adoptar una serie de medidas para prevenir y combatir los efectos laborales de la ola de calor.

Entre ellos, reducir o paralizar la actividad en las horas de mayor temperatura e incidencia del sol, mantener una buena hidratación, utilizar medidas protectoras frente al sol o aumentar los descansos durante la jornada laboral. También adaptar la actividad y los horarios de trabajo a las condiciones ambientales son una gran alternativa.