Los dolores de espalda se encuentran entre las principales causas de absentismo laboral, afectando a la mayoría de la población en algún momento de su vida laboral. Entre esos dolores se encuentra la lumbalgia ocupacional, de la que hablamos hoy en Novagés.

Qué es la lumbalgia ocupacional

El término lumbalgia hace referencia a los dolores que se localizan en la parte baja de la espalda. En el caso de la ocupacional, es aquella a la que se le atribuye un origen laboral, es decir, está asociada al puesto y/o condiciones de trabajo.

Sin embargo, la aparición de la lumbalgia puede deberse a numerosos factores, por lo que resulta complicado establecer una relación directa con el puesto de trabajo. De hecho, casi la totalidad de los diagnósticos de lumbalgias se clasifican como inespecíficos.

En cambio, sí es posible que se manifieste de manera súbita en el trabajo. Por ejemplo, al realizar un esfuerzo, el dolor lumbar puede provocar que el trabajador se quede bloqueado y no pueda moverse, o lo haga con mucha dificultad.

Tipos de lumbalgias

Hay diferentes maneras de clasificar las lumbalgias.

Una de ellas atiende a la duración del dolor, pudiendo ser agudas (de  2 a 3 semanas), subagudas (de 3 semanas a 3 meses) y crónicas (más de tres meses).

Por otro lado, también pueden diferenciarse según la forma de manifestarse. Así, podemos distinguir entre lumbalgias mecánicas y las no mecánicas.

Las primeras aparecen durante el movimiento y mejoran con el reposo, asociándose a sobrecargas funcionales y posturales y alteraciones estructurales. Las segundas se asocian a un dolor continuo que no mejora con el reposo, son más difíciles de tratar y suelen derivar de otro tipo de patologías, como infecciones, artritis, problemas en órganos o tumores.

Por último, están las lumbociáticas, que generalmente afectan al nervio ciático, irradiándose el dolor hacia el muslo y la pierna.

Prevenir la lumbalgia ocupacional

Aunque su origen puede ser diverso, hay determinadas acciones que pueden ayudar a prevenir la aparición de una lumbalgia laboral.

Entre ellas, se recomienda mantener un estilo de vida activo, evitando el sedentarismo. De este modo, se fortalece la musculatura de la espalda, evitando posibles sobrecargas y lesiones.

También es importante realizar el trabajo de manera ergonómica, tanto si es estático, como en una oficina, como si es un trabajo más dinámico. En el caso de trabajos estáticos, es importante levantarse y moverse con frecuencia.

Por último, en trabajos que impliquen levantar o mover cargas, es necesario seguir los protocolos marcados en cuanto a prevención de riesgos laborales.

El tratamiento a aplicar a cada persona varía dependiendo de sus síntomas y de la intensidad de la lumbalgia. Es importante actuar con la mayor rapidez posible para evitar que se vuelva un dolor crónico.