Hace poco en Novagés hablamos sobre el proyecto europeo Life Nanohealth sobre nanopartículas, cuya primera reunión se realizó en nuestro país. Hoy toca el turno de hablar de los riesgos laborales del manejo de nanopartículas.

Cuáles son los riesgos laborales del manejo de nanopartículas

Las nanotecnologías llegaron hace unos años para quedarse. De hecho, ya están totalmente integradas en nuestro día a día, aportando grandes beneficios en diversos sectores.

Actualmente se contabilizan más de 5000 productos catalogados como nanomateriales. Entre ellos, figuran nombres tan comunes como las nanoarcillas, el grafeno, el poliestireno, el dióxido de titanio o el óxido de aluminio.

Sin embargo, debido al diminuto tamaño y la naturaleza química de los nanomateriales, es necesario evaluar los riesgos que conllevan.

Entre las principales vías de exposición a los nanomateriales en el lugar de trabajo, se encuentran la ingestión, la penetración por vía dérmica y la inhalación.

Es, precisamente esta última la más frecuente de todas, comportando un peligro real para la salud. Las nanopartículas son tan pequeñas que se distribuyen por todo el organismo con facilidad, llegando a atravesar membranas celulares y la barrera hematoencefálica.

A esto hay que sumar que se trata de sustancias bioacumulativas, que en pequeñas cantidades pueden causar importantes daños a la salud. Aunque cabe destacar que el cuerpo humano es capaz de eliminar una cierta cantidad de nanopartículas.

Exposición a nanopartículas

Los trabajadores pueden exponerse a las nanopartículas en suspensión, pero también a las presentes en diversos materiales.

Aunque todavía queda mucho por investigar, ya se conocen diferentes riesgos laborales del manejo de nanopartículas.

Por un lado, destacan los problemas respiratorios, como la fibrosis pulmonar, la inflamación pulmonar, reducción de función pulmonar, aumento de EPOC, aparición de granulomas y de cáncer de pulmón.

Por otro lado, problemas circulatorios como hemolisis y trombosis, así como alteraciones cardiovasculares.

También se ha observado un mayor estrés oxidativo y una disminución de la esperanza de vida.

Entre las principales medidas preventivas está el adecuado uso de los EPI, que siempre deben incluir máscaras respiratorias con filtros especiales. Además, es importante contar con protección dérmica, con trajes especiales y guantes protectores, sin olvidar la protección ocular.

Adicionalmente, se deben tomar medidas de protección ambiental, organizativas y de manipulación de sustancias y materiales.