Existe una tendencia muy extendida de asociar los riesgos laborales únicamente a cuestiones físicas. Sin embargo, los riesgos psicológicos tienen cada vez más peso dentro de los riesgos laborales. Hoy en Novagés hablamos sobre la depresión en el trabajo, también conocida como depresión laboral.

Qué es la depresión en el trabajo

Existen infinidad de posibles definiciones sobre la depresión en el trabajo. Podríamos decir que la depresión laboral o depresión en el trabajo es la sensación de desánimo, falta de energía, tristeza y desmotivación continuada relacionada con el puesto de trabajo.

Hoy en día se trata ya de la segunda causa de baja laboral o de incapacidad laboral permanente, siendo un problema que afecta gravemente tanto al trabajador como a la empresa. Por eso, es necesario prestar mucha atención para saber identificar a tiempo sus síntomas y ponerle freno.

Síntomas de la depresión en el trabajo

Si bien cada personas es diferente y la depresión puede manifestarse de diversas maneras, existen una serie de síntomas que suelen repetirse.

Por ejemplo, suelen presentarse una sensación de tristeza, además de apatía y falta de energía para llevar a cabo hasta las tareas más sencillas.

Por otro lado, la falta de concentración continuada, que puede derivar en despistes, olvidos frecuentes y la comisión de errores incluso en tareas cotidianas.

El agotamiento y la apatía son también síntomas de una posible depresión en el trabajo. La depresión suele ir asociada a insomnio, falta de descanso y su consiguiente falta de ánimo y de entusiasmo. Muchas personas cambian su carácter con sus compañeros, evitando socializar o pasando por conflictos reiterados.

Por último, hay determinados cambios físicos que pueden hacer pensar en un posible trastorno de depresión, como son el aumento o bajada drásticos de peso.

Causas más frecuentes

Cuando la depresión se origina por motivos laborales, hay determinadas causas que aparecen con frecuencia.

Entre ellas están los conflictos laborales con superiores o compañeros, que pueden llevar al estrés laboral y la depresión. Por otro lado, una alta exigencia por parte de la empresa o la propia autoexigencia de los trabajadores pueden causarla.

Otra de las causas frecuentes es la desmotivación por falta de reconocimiento laboral y económico o la falta de oportunidades para promocionar en la empresa.

Finalmente, unas condiciones laborales inadecuadas también son determinantes.

Prevención temprana y tratamiento

Ante los primeros posibles síntomas es fundamental acudir al servicio médico para un correcto diagnóstico y posibles tratamientos.

El propio servicio de Prevención de Riesgos Laborales, en colaboración de los compañeros de trabajo y del propio trabajador afectado, pueden trabajar conjuntamente para detectar posibles casos y solucionarlos.

De este modo, mejorará el bienestar del trabajador, de su entorno laboral y evitará problemas mayores, como bajas reiteradas, ausencias evitables e incapacidades laborales.