Aunque estamos acostumbrados a asociar los ictus con personas de edad avanzada, la realidad es que actualmente alrededor del 35% de los ictus se dan en menores de 65 años. Esto significa que puede afectar a un buen porcentaje de población activa. Por eso, hoy en Novagés hablamos sobre el ictus en el entorno laboral, qué es y qué secuelas puede conllevar.

Ictus en el entorno laboral

La alta incidencia de ictus en personas en edad laboral, nos recuerda la importancia de conocer la enfermedad para poder prevenirla.

De hecho, actualmente el ictus es la primera causa de muerte de las mujeres y la segunda a nivel global. Solamente en España se estima que afecta a unas 120.000 personas cada año y a nivel mundial se posiciona como la primera causa de discapacidad en adultos.

Podríamos definir el ictus como una enfermedad cerebrovascular que impide o limita el flujo de sangre al cerebro, lo que provoca un daño neuronal.

En función de la causa que lo produce, existen dos tipos de ictus: el isquémico y el hemorrágico. El isquémico se produce cuando hay un coágulo que impide el paso de la sangre. En cambio, el hemorrágico implica la rotura de un vaso cerebral.

Posibles secuelas del ictus

Los ictus pueden provocar diferentes tipos de secuelas, de mayor o menor consideración.

Entre ellas están las secuelas físicas, como la alteración de la movilidad. Por otro lado, pueden aparecer alteraciones del lenguaje, como la dificultad en el habla o en la comprensión.

Otras posibles secuelas afectan al ámbito cognitivo, como son las pérdidas de memoria, problemas de lógica y de cálculo, así como problemas de coordinación, sensibilidad y motricidad.

Finalmente, un ictus puede conllevar cambios de carácter y problemas de visión.

Prevención del ictus en el entorno laboral

Aunque estamos ante cifras y datos impactantes, afortunadamente el 90% de los ictus se pueden prevenir.

Existen pautas muy sencillas que pueden ayudar a evitarlo. Por ejemplo, llevar una dieta sana y equilibrada, realizar actividad física moderada, mantenerse alejado de alcohol, tabaco y drogas, evitar el estrés laboral y mantener el cerebro activo a través de diferentes juegos y actividades.

También es importante realizar chequeos de salud rutinarios y completos, que certifiquen un buen estado de salud y ayuden a prevenir enfermedades.

Por todo esto, es fundamental que los trabajadores y empresarios dispongan de amplia información acerca de la enfermedad, cómo prevenirla y cómo detectar un posible ictus en el entorno laboral. El tiempo de reacción ante un ictus es crítico de cara a reducir sus posibles secuelas.

Las jornadas formativas, así como los controles de salud e inculcar una cultura de vida sana en el entorno laboral son básicos para prevenir ésta y otras enfermedades.