El mundo de la medicina cuenta con múltiples ramas. En lo referente al mundo laboral está la Medicina del Trabajo, una especialidad de la que hablamos hoy en Novagés.

La Medicina del Trabajo no es algo nuevo, sino que es una cuestión que preocupa a la humanidad desde hace siglos. De hecho, ya en el siglo V a.C., Hipócrates se preocupó por cómo afectaba a la salud de los mineros el plomo al que estaban expuestos.

Qué es la Medicina del Trabajo

Según la OMS, la Medicina del Trabajo es «la especialidad médica que actuando aislada o comunitariamente, estudia los medios preventivos para conseguir el más alto grado de bienestar físico, psíquico y social de los trabajadores en relación con la capacidad de estos, con las características y riesgos de su trabajo, en el ámbito laboral y la influencia de este en su entorno, así como promueve los medios para el diagnóstico, tratamiento, adaptación, rehabilitación y calificación de la patología producida o condicionada por el trabajo”.

Dicho en otras palabras, la Medicina del Trabajo es la especialidad médica que se encarga del estudio de los accidentes o enfermedades producidos a causa o como consecuencia de la actividad laboral.

Asimismo, se ocupa de establecer las medidas preventivas necesarias para prevenirlos o minimizar sus consecuencias.

Por otro lado, la herramienta utilizada en Medicina del Trabajo para estudiar la salud de los trabajadores en su trabajo es la vigilancia de la salud.

Cuáles son sus objetivos

La Medicina del Trabajo se centra en promover, vigilar y proteger la salud en el ámbito laboral a través de diferentes áreas de competencia. Estas son: preventiva, asistencial, pericial, gestora y docente e investigadora.

Por un lado, la prevención de los riesgos relacionados con las condiciones y circunstancias laborales que pueden afectar a la salud de los trabajadores.

Por otro lado, el estudio de las patologías de origen laboral: accidentes laborales, enfermedades profesionales y otras enfermedades relacionadas con el trabajo.

También la adopción de medidas para prevenir, diagnosticar, rehabilitar o para realizar una terapia.

Además, la valoración pericial de las consecuencias para la salud de las patologías laborales, especialmente en el caso de las incapacidades.

Finalmente, el estudio de la salud y las enfermedades de los trabajadores, así como de las organizaciones sanitarias y empresariales. Todo ello, unido a una labor docente especializada que permita una gestión eficiente de la salud laboral.