Riesgos Laborales de la Inteligencia Artificial

Si a nuestros mayores les hubieran dicho que las máquinas simplificarían tanto los procesos laborales, no lo habrían creído. Sin embargo, existen una serie de riesgos laborales de la Inteligencia Artificial que no podemos pasar por alto. Los analizamos hoy en Novagés.

Inteligencia Artificial en el ámbito laboral

La Inteligencia Artificial en el ámbito laboral está enfocada a simplificar procesos a los trabajadores. La automatización de los procedimientos permite optimizar recursos y mejorar rentabilidad y la seguridad en el trabajo.

Esto se hace a través de programas que analizan los datos y rutinas y elaboran algoritmos para optimizar la gestión del trabajo. Con estos programas se evalúan las tareas a desempeñar, los tiempos de producción, la eficacia en los procedimientos y el papel de cada empleado.

A través del uso de diferentes dispositivos, como GPS, relojes inteligentes y otros wearables, son capaces de determinar qué persona es la más adecuada para cada puesto, elaborar una lista de tareas a realizar y establecer turnos y calendarios de producción. Utilizada adecuadamente, la Inteligencia Artificial puede detectar y prevenir posibles riesgos.

El problema surge cuando las son las máquinas las que tienen la capacidad de regular por sí mismas los procesos, sin una mano humana supervisora. ¿Hasta qué punto una máquina es capaz de sopesar las capacidades y necesidades de cada trabajador? Ahí es donde radican los riesgos laborales de la inteligencia artificial en el puesto de trabajo.

Principales riesgos laborales de la Inteligencia Artificial

Uno de los riesgos laborales de la Inteligencia Artificial es el sobresfuerzo laboral. Si las máquinas no se programan adecuadamente para que tengan en cuenta las características únicas de cada trabajador, su estado físico y emocional en ese momento y los posibles riesgos laborales del desempeño de su trabajo, puede conllevar a una sobrecarga física.

También influye la presión por alcanzar los objetivos marcados por la máquina. Por otro lado, al eliminar o reducir el trato humano también merman las relaciones personales. Esto sumado al hecho de sentirse constantemente monitorizado y controlado, puede derivar en depresión, estrés y ansiedad.

Por todo ello,  la Inteligencia Artificial en el ámbito laboral debe hacerse teniendo en cuenta los posibles riesgos laborales. Lo ideal es que sea una persona la que supervise todos los procesos y modifique los parámetros que considere adecuados.

El objetivo principal deberá ser optimizar los procesos, reduciendo y evitando posibles riesgos laborales.