El alza en los precios de la energía eléctrica y los nuevos requisitos en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, han hecho que muchos ciudadanos españoles aprovechen la gran cantidad de horas de sol que tenemos al año para instalar placas solares. Debido al aumento de demanda, el sector está despegando con fuerza en nuestro país. Por eso, hoy en Novagés hablamos sobre los riesgos laborales en instalaciones fotovoltaicas.

Los riesgos laborales en instalaciones fotovoltaicas

Desde hace años, hemos observado cómo muchos campos españoles se llenaban de placas solares. Son los conocidos como huertos solares, huertas solares, campos solares o granjas solares.

Sin embargo, en los últimos tiempos las placas solares también han proliferado en los tejados de las ciudades. Los beneficios a medio plazo de este tipo de energía hace que las placas se instalen tanto para obra nueva como para mejoras energéticas de los hogares.

De igual forma, debido s este aumento de actividad, es importante tener en cuenta los riesgos laborales en instalaciones fotovoltaicas.

Principales riesgos laborales en instalaciones fotovoltaicas

Seguridad

Por un lado, están los riesgos ligados a la seguridad, resultantes del contacto entre el trabajador y sus equipos, maquinaria, herramientas y materiales de trabajo.

Entre los más habituales están las caídas al mismo o distinto nivel, atrapamientos, atropellos, aplastamientos, vuelcos, coches contra vehículos, golpes y cortes, incendios, contactos térmicos y eléctricos y proyección de partículas o fragmentos.

Cobran especial relevancia todos los sistemas de protección anticaídas, que deben cumplir con las normativas y estar en perfecto estado.

Riesgos ambientales

Por otro lado, están los riesgos ambientales o de higiene industrial, derivados de diferentes sustancias o productos presentes en el entorno de trabajo.

Son claros ejemplos de ello la exposición a agentes químicos, como ácidos, gases y humos tóxicos. Éstos pueden provocar quemaduras, intoxicaciones, irritaciones y enfermedades respiratorias.

También entran en este grupo la exposición a radiaciones no ionizantes, sobre todo en trabajos de soldadura; la exposición a temperaturas ambientales extremas (tanto frío como calor), al ruido y a las vibraciones derivadas del uso de herramientas y maquinaria.

Riesgos ergonómicos

Adicionalmente, están los riesgos ergonómicos, con especial relevancia los sobreesfuerzos, los movimientos repetitivos y las posturas forzadas.

Riesgos psicosociales

Finalmente, no podemos olvidar los riesgos psicosociales, como es el estrés, la fatiga mental y la insatisfacción laboral. Son debidos sobre todo a una mala organización, una falta de valoración del trabajador.

Para evitar los riesgos laborales en instalaciones fotovoltaicas es necesario utilizar todos los equipos de protección individual, así como tener conocimiento de todos los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores.

En Novagés formamos a los trabajadores y empresas para que puedan trabajar de forma segura. Contacte con nosotros y proteja su capital humano.