En artículos anteriores de Novagés hemos hablado de forma general sobre los riesgos laborales en las piscinas. En esta ocasión, nos centramos en los riesgos químicos de la limpieza de piscinas que deben tenerse en cuenta.

Riesgos químicos de la limpieza de piscinas

Para poder mantener correctamente las piscinas de verano, por lo general es necesario utilizar una serie de sustancias químicas. Se emplean para la desinfección, floculación, desincrustación y para evitar la proliferación de algas, entre otras cuestiones.

Esto implica una serie de riesgos laborales que hay que tener en cuenta, debido a la posible toxicidad de las sustancias empleadas.

Riesgos en el almacenamiento de productos químicos

Es importante que el almacenamiento de sustancias químicas sea supervisado por un trabajador formado para ello.

Todos ellos deben estar perfectamente etiquetados, disponer de su ficha de seguridad y almacenados de forma segura para evitar incompatibilidad entre sustancias. Es el caso de la lejía (hipoclorito sódico), el salfumán (ácido clorhídrico) y otros ácidos como el ácido sulfúrico, que siempre deben estar separados.

El almacén se situará preferiblemente en una planta baja y dispondrá de buena ventilación y una compartimentación adecuada.

Riesgos del uso de cloro como desinfectante

El cloro es, sin duda, el tratamiento desinfectante más utilizado en piscinas de uso público y privado. Sin embargo, en ambos casos es fundamental hacer un uso seguro del cloro, ya que es altamente irritante, tanto para mucosas, como para el aparato respiratorio.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, un uso excesivo de cloro merma significativamente su capacidad de desinfección.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los riesgos del cloro varían en función del tiempo de exposición y de su concentración, así como de las condiciones de cada persona.

Los riesgos van desde irritaciones oculares leves hasta un desenlace fatal en altas concentraciones, pasando por irritaciones respiratorias, bronquitis, mareos, náuseas o pérdida de conocimiento.

Otros productos químicos y sus riesgos

Además del cloro, también se utilizan otros productos químicos para la limpieza y mantenimiento de piscinas.

Es el caso del ozono, que se emplea como esterilizante y desinfectante, ya que elimina microorganismos resistentes al cloro. Entre los efectos nocivos para la salud destacan los problemas respiratorios, como la aparición de tos, irritaciones de garganta y pulmonares, asma o daños pulmonares permanentes.

Por otro lado, la lejía o hipoclorito de sodio es ampliamente utilizada para labores de limpieza. Debe usarse con precaución, ya que puede provocar irritación en piel, ojos y tracto respiratorio.

Por su parte, la cal clorada o hipoclorito de calcio, es un tratamiento habitual para prevenir la proliferación de algas y microorganismos en el agua. Se trata de un compuesto muy corrosivo que puede producir quemaduras.

Los floculantes evitan y eliminan la turbidez del agua, aglutinando las partículas pequeñas en otras más grandes para una eliminación más efectiva. El mayor problema asociado a su uso es la liberación de sustancias potencialmente nocivas para la salud, como el amoniaco o los nitritos.

También es frecuente el uso de alguicidas y de otros compuestos como sulfato de cobre y cloruro de benzalconio, que deben usarse respetando las debidas precauciones de cada producto.

Prevención de riesgos químicos de la limpieza de piscinas

Una buena formación y el uso de EPI adecuados son las mejores armas preventivas para evitar accidentes laborales durante el proceso de limpieza de piscinas.

En Novagés impartimos la formación necesaria para todos los sectores y ayudamos a transformar su empresa en un lugar más seguro.