Aunque estamos en una situación totalmente diferente a las vividas hasta ahora, los termómetros nos recuerdan que ya estamos en verano. Al calor habitual en esta época del año, se suma la obligatoriedad de utilizar mascarillas para prevenir contagios de coronavirus. Por eso, hoy en Novagés hablamos sobre cómo trabajar en mascarilla en verano para sobrellevarlo de la mejor manera posible.

El reto de trabajar con mascarilla en verano

A estas alturas, todo el mundo sabe que debe usar la mascarilla para salir de casa. Se trata de un elemento de seguridad imprescindible que, por el beneficio de todos, no debe retirarse en situaciones de riesgo.

Sin embargo, el calor puede hacer que resulte incómodo llevarla en determinadas ocasiones. Un ejemplo claro son los trabajos que se realizan a la intemperie o en ambientes con altas temperaturas.

Trucos para afrontar el verano con mascarilla

Dado que hay que por cuestiones de seguridad hay que poner la mascarilla, lo ideal es buscar opciones que permitan sobrellevar el calor de la mejor manera posible.

Por un lado, las empresas deben adaptar las jornadas de trabajo para intentar evitar las horas de más calor y mayor exposición. Muchos sectores recurren a la jornada intensiva, adelantando el comienzo y la finalización de la misma, o reduciendo el tiempo de trabajo. Aunque pueda parecer lo contrario, estas medidas aumentan la productividad, disminuyendo los golpes de calor y otros problemas médicos derivados de las altas temperaturas.

Con el aumento de temperatura, también aumenta la sudoración. Para que la mascarilla siga cumpliendo su función protectora debe evitarse que se humedezca. En caso de mojarse por el sudor, hay que sustituirla por otra. Las empresas deben proveer a los trabajadores con las mascarillas y EPI necesarios para que puedan desempeñar su labor de forma segura.

Asimismo, debe garantizarse una buena hidratación de los trabajadores, así como aumentar las zonas de sombra y de descanso. En los lugares donde se pueda, se mejorará la ventilación y climatización, para alcanzar el confort térmico.

La ropa de trabajo también es fundamental, debiendo ser ligera y de material transpirable, preferiblemente de colores claros y neutros. Además, deben usar gafas de sol, gorras y protección solar, que debe renovarse con frecuencia.

También es recomendable reducir los esfuerzos físicos y que los trabajadores realicen su tarea acompañados, para vigilarse mutuamente.

Problemas en la piel por el uso de mascarillas

El uso de mascarilla puede ser molesta en verano, llegando a provocar incluso sensación de ahogo a determinadas personas. Pero más allá de este tipo de molestias, un uso continuado puede causar irritaciones y problemas en la piel de la cara.

Entre las quejas más frecuentes está el aumento del acné y la aparición de irritaciones, erosiones y rosácea. Para estas cuestiones, los dermatólogos recomiendan aumentar la higiene del rostro, lavándolo con agua templada, jabones neutros e hidratándola muy bien.

También se recomienda disminuir o eliminar el uso de maquillaje para evitar que obstruya los poros.