Filomena, así es como se ha bautizado, se considera ya la ola de frío del siglo. Este fenómeno ha traído grandes nevadas y un acusado descenso de las temperaturas. Además de la fuerza con la que ha llegado, se espera que sus efectos perduren todavía unos días, agravándose en determinadas zonas de la península. Por eso, hoy en Novagés recordamos puntos importantes sobre cómo trabajar con una ola de frío de manera segura.

Cómo trabajar con una ola de frío de manera segura

En un post anterior de Novagés hablamos sobre el frío como riesgo laboral. Allí explicamos cuáles eran los principales riesgos, tanto a nivel físico como psicológico del frío en el puesto de trabajo.

A nivel físico, la exposición continuada al frío puede provocar dolores articulares, de cabeza, contracturas musculares o entumecimiento, así como una bajada de defensas y problemas cardiovasculares. Además, puede producir estrés térmico, hipotermia y en los casos más graves congelación.

Por otro lado, a nivel psicológico el frío puede causar somnolencia, confusión, falta de creatividad, depresión o ansiedad, entre otros problemas.

Sin embargo, es posible evitar muchos de estos problemas con unas pautas preventivas.

Emplear protección adecuada para las bajas temperaturas

Quienes realizan su trabajo de manera habitual en ambientes fríos cuentan con uniformes y ropa laboral adecuada a su puesto. Sin embargo, la gran mayoría de trabajadores no están acostumbrados a estas condiciones de trabajo y no cuentan con este tipo de prendas.

Por eso, entre las recomendaciones para combatir el frío está el uso de ropa térmica, adecuada a las condiciones térmicas de cada puesto. Además, lo ideal es que esté dispuesta en varias capas para potenciar su efecto aislante y que sea ropa cómoda que no dificulte la movilidad.

Por otra parte, en caso de que un exceso de transpiración pueda generar humedad, se recomienda sustituir las prendas mojadas por otras secas para evitar la pérdida de calor.

Lo mismo sucede con el calzado, que también deberá ser adecuado a las circunstancias, así como otros equipos de protección como guantes, gorros, etc.

Finalmente, para los trabajos realizados en el exterior, se recomienda el uso de protección ocular y solar.

Cuidar el ritmo de trabajo y los descansos

Al igual que sucede con el calor extremo, las bajas temperaturas influyen en el ritmo de trabajo y la energía requerida para ello.

Por eso, debe reducirse el esfuerzo físico en los momentos más gélidos del día, controlando el ritmo de trabajo y adaptándolo a las capacidades y características de cada trabajador.

También es primordial programar descansos a lo largo de la jornada que faciliten la recuperación de los trabajadores. Dichas pausas deben realizarse en lugares confortables y adecuados para ello. Para ayudar a restablecer el bienestar del trabajador, se recomienda consumir bebidas calientes, que no contengan cafeína ni alcohol y que aporten calorías.

Asimismo, es necesario vigilar la salud de los empleados y controlar cualquier síntoma asociado con la exposición al frío, protegiendo especialmente a trabajadores con patologías previas.

Información para trabajar con una ola de frío

Es fundamental mantenerse informados sobre las alertas meteorológicas, el estado de los accesos al puesto de trabajo y de los posibles riesgos de los desplazamientos en vehículos particulares.

Finalmente, cabe recordar que el empresario debe formar e informar a los trabajadores sobre los riesgos de trabajar con una ola de frío y sobre las medidas preventivas para evitarlos.