Aunque existen muchos tipos de empleos, en las últimas décadas han proliferado los trabajos en oficinas. En este tipo de puestos, lo habitual es permanecer sentados prácticamente la totalidad de la jornada laboral. Esta situación sedentaria puede provocar grandes perjuicios a los trabajadores. Por eso, hoy en Novagés hablamos de la tendencia de trabajar de pie, que ha vuelto a tomar relevancia en los últimos meses.

¿Trabajar de pie está de moda?

Tan malo es para el organismo permanecer ocho horas seguidas sentado, como estar continuamente de pie. En el equilibrio está el secreto de esta propuesta para trabajar.

Hoy en día se ha avanzado mucho en cuestiones de ergonomía laboral en las oficinas. De hecho, es fácil encontrar numerosos modelos de escritorios que permiten trabajar de pie cómodamente.

Sin embargo, actualmente resulta complicado adaptar los puestos de trabajo para que en cada empresa cuenten con esta posibilidad. Además, la finalidad no es trabajar toda la jornada de pie, sino alternar períodos sentados con otros de pie.

Para lograrlo, lo recomendable es hacerlo de manera progresiva, poco a poco. Antes de dar el paso a trabajar de pie durante un tiempo prolongado, los trabajadores pueden comenzar por levantarse y caminar unos minutos cada 30-45 minutos.

Si el hábito se consolida paulatinamente, no es difícil conseguir al menos dos horas al día en pie. Eso sí, en lugar de caminar sin más, el tiempo de pie se puede aprovechar de diversos modos.

Por ejemplo, realizando tareas en un escritorio para trabajar de pie. Hay tareas como revisar el correo, consultar el planning, realizar pedidos o atender a clientes por teléfono, que se pueden hacer igualmente de pie. Y, por qué no, tener una reunión de pie.

En relación a este tipo de reuniones, existen estudios de diferentes universidades, como la de Harvard, que afirman que las reuniones de pie mejoran la productividad.

Dinamismo de pie

El éxito de esta tendencia no solamente consiste en lograr que los trabajadores se levanten de sus sillas, sino en que se muevan cuando lo hagan. Es tan sencillo como moverse por la oficina y realizar pequeños estiramientos.

Trabajar de pie reporta beneficios tanto a nivel físico como mental. Por un lado, aumenta la movilidad muscular y articular, ayudando a prevenir dolencias que pueden cronificarse, además de ayudar a prevenir diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, nuestro cuerpo requiere una mayor cantidad de energía para mantenernos de pie; por tanto, se queman más calorías que sentados.

Adicionalmente, trabajar en esta postura estimula la creatividad y acorta los tiempos de realización de las tareas, aumentando la productividad.

Finalmente, cambiar de posición permite desconectar y evita el estrés, mejorando el estado de ánimo y las relaciones laborales.

En conclusión, se trata de una tendencia que bien ejecutada reporta numerosos beneficios a trabajadores y empresas.