Nos guste o no nos guste, el problema del coronavirus va a tardar un tiempo en solucionarse. Mientras tanto, son muchas las empresas en España que consideran el teletrabajo como la única opción para mantener la viabilidad. Con miles de empleados trabajando desde sus casas, hay datos de sobra para poner sobre la mesa los problemas surgidos por el teletrabajo.

Principales problemas surgidos por el teletrabajo

Antes de la pandemia había una parte de la población que teletrabajaba de manera parcial o total. Sin embargo, es cierto que desde el pasado mes de marzo, el número de trabajadores que han tenido que adoptar este método de trabajo ha crecido exponencialmente.

El primero de los problemas a los que se enfrentan los trabajadores es el de no disponer de un lugar adecuado para trabajar. Muchas de las casas no disponen de un espacio diseñado para trabajar. Por tal motivo, hay quienes han buscado un hueco en su salón, o han optado por utilizar el escritorio de sus hijos. Los más afortunados, han podido disponer de su propio espacio, más o menos adecuado para pasar allí las horas de su jornada laboral.

Aquí intervienen diferentes factores. Por un lado, la ergonomía del sitio de trabajo. Ya no solo se trata de disponer de un asiento cómodo donde mantener una postura adecuada, sino de que la mesa esté a la altura conveniente, el tener buen acceso al teclado y al ratón o que la pantalla esté a la altura de la vista del trabajador.

Dicho esto, queda claro que la ergonomía en el hogar no siempre es posible, provocando diferentes molestias y lesiones. Las sobrecargas musculares son frecuentes, así como las tendinitis y los dolores de espalda, cuello, brazos y hombros.

Por otro lado, la iluminación juega también un papel importante. Las oficinas están diseñadas para evitar la fatiga visual y permitir un trabajo cómodo durante una las horas de trabajo. Esto no siempre es posible en casa, ya sea por falta de luz natural, o por una iluminación inadecuada o insuficiente.

Otro gran problema es la dificultad para desconectar del trabajo y descansar lo suficiente. La desconexión digital se hace más complicada cuando te llevas el trabajo a casa, literalmente. Por eso, es fundamental fijarse unos horarios, una jornada como cuando existe desplazamiento al centro de trabajo.

Finalmente, la falta de movimiento afecta también al bienestar general. Bien sea por falta de espacio, de tiempo o por tener la necesidad de estar delante de la pantalla para demostrar que efectivamente se está trabajando, muchos trabajadores prácticamente no se mueven de su lugar de trabajo en casa durante toda la jornada.

Lo ideal sería que, cada cierto tiempo, el trabajador se levantase e hiciese una serie de estiramientos sencillos, o pasease un poco. Esta simple rutina evita dolores musculares, a la vez que oxigena los músculos y ayuda a mantenerse activo.

Cuidando estos pequeños detalles y prestando atención a las señales que nos manda el cuerpo, pueden evitarse la mayoría de los problemas surgidos por el teletrabajo.